“PREPARÁNDONOS PARA VIVIR LA PASION, MUERTE Y RESURECCIÓN DE CRISTO”

Un retiro es una oportunidad de pasar un rato con Jesucristo. Nos permite descubrir como podemos parecernos mas a Él, y como amarlo mas.
Un retiro espiritual es un momento de encuentro con Dios en la oración y en el silencio.
Programa el tie
mpo suficiente para hacerlo. Dedica el momento más oportuno, según lo permitan tus ocupaciones.
Elige un lugar apropiado donde puedas orar sin distracción alguna: una iglesia, tu recámara o estudio, una casa de retiros... un sitio donde haya silencio y no te interrumpan.
El objetivo es experimentar a Cristo y profundizar en tu amor por Él, por eso te ayuda mucho el participar en la Eucaristía antes o después del retiro.
Para sacar mayores frutos de tu meditación, toma en cuenta los siguientes pasos:
Ponte en presencia de Dios: con fe viva toma conciencia de que vas a dialogar con Dios.
con una petición: encomiéndate a Dios, pídele que te dé a conocer qué quiere de ti.
Lee el pasaje del Evangelio y escucha las reflexiones tratando de hacerlas tuyas. Piensa en que Cristo te está llamando para algo muy grande: tu salvación.
Mientras avanzas en la reflexión, dialoga con Cristo, comparte con Él tus inquietudes, tus deseos, tus sufrimientos.
Saca conclusiones para tu vida. ¿En qué puedes cambiar? ¿Cuál es la voluntad de Dios en tu vida? ¿Cómo puedes corresponder a su amor? Etc.
Con mucha sinceridad contesta mentalmente las preguntas del cuestionario
Proponte un objetivo práctico: Dios te dará muchas luces para enriquecer tu vida cristiana, que tendrán resonancia en la medida en que las encauces a un objetivo concreto, como puede ser el ejercicio de una virtud, el corregir un defecto, el tomar una decisión que Dios te pide y a ti te cuesta mucho, etc.
Finalmente, despídete de Dios agradeciéndole este rato de oración.

Comentarios

Este retiro ha sido grabado por el P. Cipriano Sánchez, L.C. Se ofrecen dos meditaciones para este retiro, cada una con un cuestionario para reflexión personal. A continuación puedes escucharlas.

Primera Meditación

1. ¿Estoy consciente de lo que significa que Jesucristo murió y resucitó por mí?

2. ¿Qué cosas necesito cambiar en mi vida para hacer una conversión verdadera? ¿Cómo quiero recibir a Jesucristo el domingo de pascua?

3. ¿Quiero esforzarme? ¿Hasta dónde estoy dispuesto(a) a esforzarme para empezar de nuevo en esta Cuaresma?

4. ¿Conozco las actitudes que me alejan de Jesús? ¿Creo que tengo la fuerza de voluntad necesaria para cambiarlas? ¿Se la pido a Cristo?

5. ¿Qué acciones concretas haré para conocer y amar más a Jesucristo?

6. ¿Tengo esa experiencia de Cristo viva en mi corazón?

Segunda Meditación

1. El corazón influye en la bondad de mis obras. ¿Soy una persona que con frecuencia revisa las intenciones de su corazón? O doy por hecho ¿que siempre actúo rectamente?

2. El mundo es uno de los enemigos de mi alma. ¿He justificado en mi interior los criterios del mundo? ¿Permito a mis hijos, a mi cónyuge que los siga? ¿Ya me he rendido como si no hubiera posibilidad de vencerlos? En la sexualidad, en el uso de los bienes materiales, en las relaciones con los demás, ¿quién manda? ¿El mundo o Dios?

3. El demonio es otro enemigo. ¿He aprendido a detectar su voz llena de mentira que me invita a ponerme por encima de los criterios de Dios? ¿Me doy cuenta de que busca apagar mi conciencia, de que intenta asustarme con mis debilidades, de que pretende que no abra mis problemas a quien me puede ayudar?

4. Nosotros mismos somos otro importante enemigo, quizá el más importante. ¿Conozco adecuadamente mi temperamento y sus implicaciones para mi vida espiritual? ¿Soy de los que justifican sus debilidades diciendo así soy y no hay forma de vencerlo, o trabajo con sacrificio para aprovechar todo lo mejor de mí?

5. ¿Estoy dispuesto a poner en práctica no sólo comportamientos de vencimiento personal, sino también actitudes de vencimiento personal para configurar en mi corazón un gran amor a Cristo que por mí murió y resucitó?

Conclusión

Esperamos que este retiro sea de gran ayuda para ustedes y que realmente haya llegado a lo màs profundo de sus corazones. Que el cristo resucitado viva por siempre en usted para que continúen haciendo el bien.

Saludos para todos en el señor.
Dirección de Pastoral y Bienestar Institucional.